sábado, 23 de febrero de 2008

Artistas en falsificaciones legales

Alicante acoge una colección de imitaciones de pinturas universales elaboradas por pintores autorizados

Contar con un lienzo, a tamaño real y color original, de Sorolla, Botero, Van Gogh, Monet o Renoir colgado en la pared de su casa es un privilegio sólo al alcance de los muy ricos. Sin embargo, tener acceso a una copia o falsificación legal es más sencillo y, sobre todo, más asequible a personas amantes del arte, pero con economías más modestas. Giuseppe Salzano, pintor y tratante italiano, es el encargado de poner en el mercado las imitaciones de cuadros universales elaboradas por un grupo de finos falsificadores europeos. Los resultados de este trabajo son objeto de la exposición 100 auténticas fasificaciones legales, abierta en un hotel de Alicante hasta el próximo lunes.

'Esto también es arte, y cumple con una misión muy importante', dijo Salzano. 'Se trata de acercar las grandes obras de los pintores clásicos al público en general', añadió. Algunos artistas internacionales se han especializado en la falsificación de cuadros, una actividad que desde hace 16 años es legal desde el momento en el que los falsificadores dieron su cara públicamente y reconocieron la actividad que realizaban. Por este motivo, el promotor de la muestra, que incluye 107 imitaciones, explica que a cada comprador se le entrega un certificado de adquisición, denominado falso d'autore, mediante el cual la galería italiana Pitti Arte garantiza que la obra adquirida es 'única e inédita, que respeta y sigue la manera y técnica original'.

En la actualidad, 48 pintores falsificadores de Italia, Francia y España trabajan para Giuseppe Salzano que ha trasladado a Alicante una pequeña y representativa colección de estos artistas, entre ellos: Claudio Rossi, Sergio Ughi, Franco Galli, Mario Vonicca, Ariante Paolo y el inglés Jonhes Bell. 'Aquí se compra un Monet, que se sabe que no es original y lleva la firma del falsificador', comentó el organizador de la muestra. 'Por tanto, todo es claro y no engañamos a nadie, cada uno sabe lo que compra y a un precio razonable', argumenta. Las piezas que se exponen en Alicante tienen un precio que oscila entre las 100.000 y 600.000 pesetas, y abarcan todos los estilos y épocas pictóricas.

Las falsificaciones de la galería Pitti Arte de Florencia 'ofrecen a los coleccionistas y a los amantes del arte la oportunidad de disfrutar de las obras de arte más famosas en la historia de la humanidad', explica el promotor de la iniciativa, quien cuenta con el respaldo de museos de Francia, Países Bajos y la Academia de Bellas Artes de Milán.

Salzano mantiene que la figura del falsificador de obras de arte ha existido siempre. 'Al principio eran alumnos o secretarios de los grandes genios de la pintura, y ahora son admiradores y profesionales del arte', dice. 'A la mayoría les gusta compararse con los grandes maestros, quieren emularles y al final les gusta hacer lo que hacen y perfeccionar día a día sus falsificaciones', justifica el tratante.

Las bailarinas, de Degas o los famosos Girasoles, de Vincent Van Gogh, son las dos obras más llamativas de la colección. Además, la muestra se completa con imitaciones de cuadro de ilustres pintores como Gauguin, Lautrec, Rubens, Rembrandt, Velázquez, Goya, Brueghel, Klimt, Modigliani, Canaletto, Guardi, Leonardo, Raffaello, Micheangelo y Schile. Los falsificadores tienen sus propias técnicas y sus autores favoritos. 'Cada pintor se especializa en un artista de renombre, bien porque le gusta o quizá porque sea un desafío nuevo, la cuestión es que cada uno tiene su autor favorito', agregó.

El responsable de la exposición reconoce que el público español, y en esta ocasión el alicantino, no es una excepción, prefiere los lienzos impresionistas o los bodegones de la escuela de Joaquín Sorolla.

La exposición presenta una vertiente didáctica: alumnos y escuelas acuden a verla para conocer de primera mano cómo son las obras que normalmente visionan en diapositivas.

viernes, 22 de febrero de 2008

Recuperadas en Barcelona ocho importantes obras de arte robadas

Entre ellas figuraban litografías de Miró y Tàpies, y tres personas ya han sido detenidas

Agencias Barcelona

LA GUARDIA Civil ha recuperado en Barcelona ocho importantes obras de arte, entre ellas litografías de Miró y Antoni Tàpies, y ha detenido a tres personas como presuntas integrantes de una red acusada de estafa y receptación de obras de arte.

Los detenidos habían obtenido mediante engaño litografías de Miró y Tàpies, así como cuadros de Feito, Saura y Guerrero, cuyo valor podría alcanzar los 900.000 euros, a cambio de una pintura falsa de Manet. Entre los implicados en esta red figuran los propietarios de dos galerías de arte de Madrid y Barcelona y los representantes legales de una sala de subastas de Londres, aunque de momento sólo figuran como imputados los dos galeristas de la capital catalana y el galerista madrileño.

La operación se inició cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de que en el mercado de obras de arte y antigüedades se estaba ofreciendo un óleo falso firmado por Edouard Manet. Paralelamente, un importante coleccionista de obras de arte de Barcelona denunció que había sido estafado por los propietarios de dos galerías de arte de Barcelona y una de Madrid, a los que había entregado varias obras auténticas a cambio de un Manet que finalmente resultó una falsificación.

El coleccionista, de 85 años de edad, entregó a estos tres presuntos estafadores dos litografías de Miró, otras dos de Tapies, un cuadro de Feito, otro de Saura y dos de Guerrero, además de otro cuadro de Martínez Cubells. La obra de Salvador Martínez Cubells, valorada en unos 360.000 euros, aún no ha sido recuperada, aunque los investigadores la han localizado en una sala de subastas de Londres.

La Guardia Civil investiga si los representantes de esta importante sala de subastas han tenido una participación directa en la estafa, y si las tres personas detenidas concertaron con la casa de subastas londinense la salida al mercado de las obras auténticas que habían conseguido a cambio del falso Manet.

Según los expertos que participaron en la operación, «el coleccionista, de quien se aprovecharon dada su avanzada edad, aceptó la permuta creyendo que estaba adquiriendo un Manet inédito a cambio de sus cuadros».

No es Botero todo lo que reluce

Desiderio Aldovini y Gió Salzano han hecho de la falsificación de pinturas un negocio legal Esta semana se han expuesto a la venta en Zaragoza un total de 150 grandes obras copiadas por antiguos falsarios.

04/12/2005 J. M. PEREZ BERNAD

No hace falta ser millonario para tener un Modigliani casi auténtico, y tampoco personas de reconocida riqueza se gastan sus dineros en adquirir las grandes obras. De este mundo de oropel saben mucho los cremoneses Desiderio Aldovino y Gió Salzano, socios de la Fundación Pitti Arte que esta semana expone en Zaragoza 150 cuadros más falsos que una moneda de tres euros, aunque pocos lo dirían.

"Mi socio tuvo la idea de esta empresa cuando intentó comprar un cuadro de De Chirico en la creencia de que era auténtico, y resultó falso. Hemos reunido a medio centenar de falsificadores italianos que trabajan para nosotros, legalizando su actividad. Cada uno de ellos está especializado en un pintor concreto", explica Aldovino.

Los cuadros se venden entre 1.000 y 2.000 euros, y según el empresario, han posibilitado la "democratización del arte", porque personas de poder económico medio alto se pueden permitir ahora tener para su disfrute privado y para intrigar a sus amigos un Botero casi auténtico.

Pero, si se estudia la lista de clientes de Pitti Arte, hay nombres que pueden dar el pego, porque, a pesar de estar forrados , no se gastan un euro de más para disponer a su capricho de una obra real. Incluso el sultán de Brunei, uno de los hombres más ricos del mundo, ha adquirido cuadros falsos.

"El fallecido Frank Sinatra adquirió dos cuadros de Monet y Nodigliani en una exposición que hicimos en Montecarlo. También Sofía Loren nos compró un Modigliani en nuestra muestra en Ginebra", recuerda el empresario.

Para fiarse de los ricos. Entre los clientes de Pitti Arte están varios miembros de la familia real saudí, y el asesinado dirigente libanés Hariri encargó a la fundación que le decorara su yate y su vivienda en París. Un español, el actor Antonio Banderas, adquirió también un Van Gogh. Así lo afirma Aldovini, y, pese a la autenticidad del material que vende, no da motivos para dudar de la veracidad de su historia.

Hay una parte auténtica en la obra expuesta en el hotel Boston de Zaragoza, los marcos de los cuadros están fabricados con verdaderos materiales de Florencia. En esto, en lo de materiales, sí que son finos los falsarios . En Las Tahitianas, de Gauguin, sirve como lienzo la tela de un saco de yute, como la empleada por el pintor en su día, y los falsificadores que trabajan para Pitti, conocen las técnicas de los autores originales para fabricar sus pinturas.

Los propietarios de la fundación confiesan que venden cada año alrededor de mil cuadros en todo el mundo, "porque no es producción industrial, sino de grandes artesanos". Conociendo cómo funcionan los italianos con Hacienda, es probable que comercialicen algunos más, porque un negocio de este calibre no se mantiene con 1,5 millones de euros de facturación anual. Las pinturas falsas más solicitadas en los últimos tiempos son las de Monet, Van Gogh. Modigliani y Gustav Klimt, circunstancia que puede servir de orientación sobre los gustos actuales.

"También hemos falsificado a algunos autores españoles, poco, como Velázquez y Goya, pero en la exposición de Zaragoza sólo tenemos un Sorolla", señala Aldovini, quien, al no manejarse bien en castellano durante la entrevista, olvida otros pintores que aparecen en los catálogos de Pitti Arte, como Picasso o Miró.

Al final, el empresario hace un esfuerzo de dignificación de los falsarios legales y recuerda que Botero empezó haciendo copias de Velázquez y Goya en el Museo del Prado, "tanto para formarse como pintor, como para subsistir".

Auténticamente falsos

Ya es posible elegir el tamaño y el material de la copia legal de una obra de arte

Auténticamente falsos


Arte para todos los gustos. «Falsificaciones legales» o digitalización de originales para su impresión con color de máxima calidad sobre lienzo o papel. Pinceles y nuevas tecnologías compiten por acercar las obras maestras de la pintura a quien quiera disfrutarlas y a precios asequibles

Cuando el pasado mes de agosto se produjo el robo de tres cuadros en el Museo Munch de Oslo, el director de la madrileña tienda de enmarcación rápida «X amor al arte», Jesús López, se apresuró a colocar en el escaparate una reproducción de la obra con un cartel que rezaba: «Nosotros no tenemos “El Grito” de Munch pero podemos facilitarle una reproducción certificada».

López asegura que «ese cuadro en estos momentos no se puede ver porque lo han robado, sin embargo nosotros tenemos una reproducción casi exacta de ese original». Es el arte para todos. Van Gogh, Picasso, Dalí, Velázquez, Goya... ¿a quién no le gustaría colgar en el salón un cuadro de cualquiera de estos artistas? Supondría una inversión multimillonaria y una locura, a no que ser que el individuo en cuestión decidiera convertir su hogar en una inmensa caja fuerte. Pero si lo que se expone es una copia casi exacta del original, muy pocos notarían la diferencia.

Los atributos visibles serían casi idénticos, por lo tanto el juicio estético apenas debería verse afectado, y los costes se reducirían de forma considerable. En resumen, el dueño de la obra disfrutaría de ella por poco dinero y sin preocupaciones. Las copias legales de los grandes maestros las realizan pintores profesionales especializados en técnicas o autores determinados y permiten a los creadores de los originales o a sus herederos percibir derechos de autor por cada reproducción. En Milán se creó hace casi veinte años la Galería Pitti Arte que hoy en día cuenta con medio centenar de artistas europeos dedicados a realizar falsificaciones legales de grandes obras maestras de autores como Boticelli, Gauguin, Botero, Caravaggio o Tiziano. Cuentan con la autorización del Ministerio de Cultura italiano y van acompañadas de un certificado de no autenticidad. Estas copias se pueden adquirir desde 900 euros y son de tal calidad que muchos coleccionistas que poseen las piezas auténticas se han dejado cautivar por ellas. Guardan los originales y exponen las copias. E incluso algunos se han visto obligados a colocar placas identificativas en las piezas para poder diferenciarlas. Esta galería ha visitado las principales ciudades de nuestro país durante el verano y se han exhibido un total de 150 «falsificaciones».

Pero también es posible encontrarlas más cerca y más baratas aún. En Madrid, la tienda Artefamoso comercializa copias pintadas en óleo sobre lienzo desde 90 euros. Los tamaños varían desde 41cm x 30cm, 89 euros, hasta 122cm x 91cm, 329 euros. Las más solicitadas son «La creación de Adán», de Miguel Ángel; «Niños desnudos en la playa», de Sorolla; «Las Meninas», de Velázquez; «La Monalisa» o «La Gioconda», de Da Vinci y «La joven de la perla», de Vermeer. También realizan retratos y otros encargos a partir de fotografías. Los precios de los retratos oscilan entre los 120 y los 555 euros, según el tamaño y el número de personas a retratar. En cinco semanas, desde la formalización del pedido, el cliente tiene la reproducción en su casa. Todas las piezas están garantizadas por un período mínimo de un año y admiten devoluciones si el cliente no queda satisfecho.

El crítico de arte Ricard Mas Peinado apuesta por esta alternativa: «Los métodos de impresión han avanzado mucho y Dalí ya decía que entre un Velázquez y una buena fotografía sólo había una diferencia de cien millones de pesetas». Las nuevas tecnologías han evolucionado en esta línea a partir del concepto de impresión como arte. El objetivo era tratar imágenes artísticas para realizar copias de gran calidad que reprodujeran las obras de la forma más fiel posible. La compañía Hewlett-Packard (HP) ha desarrollado una tecnología que permite el escaneado y digitalización de los originales para realizar impresiones con color de máxima calidad sobre lienzo o papel en formatos A2, A3 y A4. «Con esta tecnología queremos acercar el arte a todos», asegura Alberto Hevia-Campomanes, responsable del mercado gráfico de la compañía. En octubre de 2003 se implantó un servicio de adquisición de este tipo de reproducciones en la National Gallery de Londres.

La experiencia resultó ser un éxito y ya es posible encontrar quioscos de impresión «a la carta» en nuestro país. Una pantalla táctil y menús sencillos permiten al usuario elegir la obra por autor o título en una colección de 2.000 imágenes, aunque la base de datos central cuenta con más de 100.000 archivos, que se modifican de forma constante. «Es una base de datos viva. Se van incorporando obras más actuales o que se pueden adaptar mejor a cada zona geográfica con obras de autores locales», afirma Hevia-Campomanes. Si el usuario no encuentra la imagen que desea (en el caso de obras o artistas poco conocidos), es posible encargarla. Una vez seleccionada la obra, la impresión se lleva a cabo en diez o quince minutos y los precios oscilan entre los 25 y los 70 euros en función del tamaño y del material elegido. Además, cada reproducción va acompañada de un certificado de autenticidad que garantiza que ha sido creada a partir del original. Todas las copias quedan registradas en un servidor central en Londres con el fin de que los artistas cobren sus derechos de autor. La tienda «X amor al arte», situada en la calle de Velázquez, puso en funcionamiento uno de estos quioscos el pasado mes de julio. Su director general, Jesús López, asegura que «cuando vemos un original a una distancia determinada estamos contemplando ese arte. Si tienes una reproducción de calidad a esa misma distancia, la retina recibe la misma sensibilidad».

Además, sostiene que esta técnica «ágil y versátil» permite «culturizar desde el punto de vista artístico, iniciar a la gente en el arte para que, poco a poco, se interese por otras técnicas». Pero el arte no es sólo pintura. «La gente no tiene arte en su casa por pereza intelectual, porque no quiere. O desconocen que existe o no saben apreciarlo, más bien lo segundo», afirma Luis Gordillo, artista sevillano de gran prestigio internacional. Según él, es posible adquirir obra gráfica (serigrafías, litografías, grabados...) a precios razonables, por menos de 600 euros. «La pintura es cara, aunque los artistas jóvenes venden sus cuadros baratos, así que es posible comprar uno por el precio de un tresillo», asegura. Se impone el arte a medida. Materiales y tamaños dependerán de los gustos y necesidades de los consumidores. Y así se convertirán en pequeños artistas que pondrán a prueba su gusto estético al elegir el marco apropiado o el lugar que ocupará. Una interesante y económica interacción artística.

miércoles, 2 de enero de 2008

Artistas en falsificaciones legales

Alicante acoge una colección de imitaciones de pinturas universales elaboradas por pintores autorizados
EZEQUIEL MOLTÓ 01/06/2001

Contar con un lienzo, a tamaño real y color original, de Sorolla, Botero, Van Gogh, Monet o Renoir colgado en la pared de su casa es un privilegio sólo al alcance de los muy ricos.

Contar con un lienzo, a tamaño real y color original, de Sorolla, Botero, Van Gogh, Monet o Renoir colgado en la pared de su casa es un privilegio sólo al alcance de los muy ricos. Sin embargo, tener acceso a una copia o falsificación legal es más sencillo y, sobre todo, más asequible a personas amantes del arte, pero con economías más modestas. Giuseppe Salzano, pintor y tratante italiano, es el encargado de poner en el mercado las imitaciones de cuadros universales elaboradas por un grupo de finos falsificadores europeos. Los resultados de este trabajo son objeto de la exposición 100 auténticas fasificaciones legales, abierta en un hotel de Alicante hasta el próximo lunes.

'Esto también es arte, y cumple con una misión muy importante', dijo Salzano. 'Se trata de acercar las grandes obras de los pintores clásicos al público en general', añadió. Algunos artistas internacionales se han especializado en la falsificación de cuadros, una actividad que desde hace 16 años es legal desde el momento en el que los falsificadores dieron su cara públicamente y reconocieron la actividad que realizaban. Por este motivo, el promotor de la muestra, que incluye 107 imitaciones, explica que a cada comprador se le entrega un certificado de adquisición, denominado falso d'autore, mediante el cual la galería italiana Pitti Arte garantiza que la obra adquirida es 'única e inédita, que respeta y sigue la manera y técnica original'.

En la actualidad, 48 pintores falsificadores de Italia, Francia y España trabajan para Giuseppe Salzano que ha trasladado a Alicante una pequeña y representativa colección de estos artistas, entre ellos: Claudio Rossi, Sergio Ughi, Franco Galli, Mario Vonicca, Ariante Paolo y el inglés Jonhes Bell. 'Aquí se compra un Monet, que se sabe que no es original y lleva la firma del falsificador', comentó el organizador de la muestra. 'Por tanto, todo es claro y no engañamos a nadie, cada uno sabe lo que compra y a un precio razonable', argumenta. Las piezas que se exponen en Alicante tienen un precio que oscila entre las 100.000 y 600.000 pesetas, y abarcan todos los estilos y épocas pictóricas.

Las falsificaciones de la galería Pitti Arte de Florencia 'ofrecen a los coleccionistas y a los amantes del arte la oportunidad de disfrutar de las obras de arte más famosas en la historia de la humanidad', explica el promotor de la iniciativa, quien cuenta con el respaldo de museos de Francia, Países Bajos y la Academia de Bellas Artes de Milán.

Salzano mantiene que la figura del falsificador de obras de arte ha existido siempre. 'Al principio eran alumnos o secretarios de los grandes genios de la pintura, y ahora son admiradores y profesionales del arte', dice. 'A la mayoría les gusta compararse con los grandes maestros, quieren emularles y al final les gusta hacer lo que hacen y perfeccionar día a día sus falsificaciones', justifica el tratante.

Las bailarinas, de Degas o los famosos Girasoles, de Vincent Van Gogh, son las dos obras más llamativas de la colección. Además, la muestra se completa con imitaciones de cuadro de ilustres pintores como Gauguin, Lautrec, Rubens, Rembrandt, Velázquez, Goya, Brueghel, Klimt, Modigliani, Canaletto, Guardi, Leonardo, Raffaello, Micheangelo y Schile. Los falsificadores tienen sus propias técnicas y sus autores favoritos. 'Cada pintor se especializa en un artista de renombre, bien porque le gusta o quizá porque sea un desafío nuevo, la cuestión es que cada uno tiene su autor favorito', agregó.

El responsable de la exposición reconoce que el público español, y en esta ocasión el alicantino, no es una excepción, prefiere los lienzos impresionistas o los bodegones de la escuela de Joaquín Sorolla.

La exposición presenta una vertiente didáctica: alumnos y escuelas acuden a verla para conocer de primera mano cómo son las obras que normalmente visionan en diapositivas.