viernes, 22 de febrero de 2008

No es Botero todo lo que reluce

Desiderio Aldovini y Gió Salzano han hecho de la falsificación de pinturas un negocio legal Esta semana se han expuesto a la venta en Zaragoza un total de 150 grandes obras copiadas por antiguos falsarios.

04/12/2005 J. M. PEREZ BERNAD

No hace falta ser millonario para tener un Modigliani casi auténtico, y tampoco personas de reconocida riqueza se gastan sus dineros en adquirir las grandes obras. De este mundo de oropel saben mucho los cremoneses Desiderio Aldovino y Gió Salzano, socios de la Fundación Pitti Arte que esta semana expone en Zaragoza 150 cuadros más falsos que una moneda de tres euros, aunque pocos lo dirían.

"Mi socio tuvo la idea de esta empresa cuando intentó comprar un cuadro de De Chirico en la creencia de que era auténtico, y resultó falso. Hemos reunido a medio centenar de falsificadores italianos que trabajan para nosotros, legalizando su actividad. Cada uno de ellos está especializado en un pintor concreto", explica Aldovino.

Los cuadros se venden entre 1.000 y 2.000 euros, y según el empresario, han posibilitado la "democratización del arte", porque personas de poder económico medio alto se pueden permitir ahora tener para su disfrute privado y para intrigar a sus amigos un Botero casi auténtico.

Pero, si se estudia la lista de clientes de Pitti Arte, hay nombres que pueden dar el pego, porque, a pesar de estar forrados , no se gastan un euro de más para disponer a su capricho de una obra real. Incluso el sultán de Brunei, uno de los hombres más ricos del mundo, ha adquirido cuadros falsos.

"El fallecido Frank Sinatra adquirió dos cuadros de Monet y Nodigliani en una exposición que hicimos en Montecarlo. También Sofía Loren nos compró un Modigliani en nuestra muestra en Ginebra", recuerda el empresario.

Para fiarse de los ricos. Entre los clientes de Pitti Arte están varios miembros de la familia real saudí, y el asesinado dirigente libanés Hariri encargó a la fundación que le decorara su yate y su vivienda en París. Un español, el actor Antonio Banderas, adquirió también un Van Gogh. Así lo afirma Aldovini, y, pese a la autenticidad del material que vende, no da motivos para dudar de la veracidad de su historia.

Hay una parte auténtica en la obra expuesta en el hotel Boston de Zaragoza, los marcos de los cuadros están fabricados con verdaderos materiales de Florencia. En esto, en lo de materiales, sí que son finos los falsarios . En Las Tahitianas, de Gauguin, sirve como lienzo la tela de un saco de yute, como la empleada por el pintor en su día, y los falsificadores que trabajan para Pitti, conocen las técnicas de los autores originales para fabricar sus pinturas.

Los propietarios de la fundación confiesan que venden cada año alrededor de mil cuadros en todo el mundo, "porque no es producción industrial, sino de grandes artesanos". Conociendo cómo funcionan los italianos con Hacienda, es probable que comercialicen algunos más, porque un negocio de este calibre no se mantiene con 1,5 millones de euros de facturación anual. Las pinturas falsas más solicitadas en los últimos tiempos son las de Monet, Van Gogh. Modigliani y Gustav Klimt, circunstancia que puede servir de orientación sobre los gustos actuales.

"También hemos falsificado a algunos autores españoles, poco, como Velázquez y Goya, pero en la exposición de Zaragoza sólo tenemos un Sorolla", señala Aldovini, quien, al no manejarse bien en castellano durante la entrevista, olvida otros pintores que aparecen en los catálogos de Pitti Arte, como Picasso o Miró.

Al final, el empresario hace un esfuerzo de dignificación de los falsarios legales y recuerda que Botero empezó haciendo copias de Velázquez y Goya en el Museo del Prado, "tanto para formarse como pintor, como para subsistir".

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